Por el medio ambiente

Un peligro para la biodiversidad

Un 94% de la biomasa de mamíferos terrestres en el mundo—excluyendo los humanos—está formada por animales de granja, mientras que los mamíferos salvajes ya sólo representan un 6%1. La ganadería, la agricultura y la acuacultura son consideradas una amenaza para 24001 de las 28.338 especies consideradas en peligro de extinción por la IUCN (2019), principalmente como contribuidoras a la destrucción de hábitats naturales2.

La ganadería, incluyendo las granjas y las plantaciones destinadas a alimentar animales de granja, acapara un 77% de la superficie terrestre destinada a la producción de alimentos a nivel mundial. Sin embargo, sólo aporta un 18% de las calorías y un 37% de las proteínas que sostienen la población mundial. En contraposición, el cultivo de plantas destinadas al consumo humano representa sólo un 23% de la superficie agrícola y sin embargo aporta el 82% de las calorías y el 63% de las proteínas3.

 

Superficie de tierra utilizada para la producción de alimentos – Our World in Data
 
Emisiones de gases de efecto invernadero

«Come local» es una recomendación que sentimos a menudo. Aunque nos pueda parecer lógico a primera vista, es un consejo muy poco eficaz a la hora de reducir nuestro impacto ambiental. El transporte de alimentos representa sólo un 6% del total de emisiones de gases de efecto invernadero del sector alimentario. El tipo de alimento que comemos, pues, es mucho más importante que el lugar de donde viene3. Un estudio llevado a cabo en 2008 en Estados Unidos concluyó que sustituir la carne por alternativas vegetales una vez a la semana tenía más impacto que comprar todos los alimentos de km 0 cada día de la semana4.

 

Emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la producción de alimentos – Our World in Data

 

Se estima que la producción, transporte y venta de 1 kg de pollo libera el equivalente a unos 6 kg de CO2. En comparación, alimentos vegetales como el trigo, maíz, tubérculos, frutos secos, guisantes, tomates, manzanas, plátanos, cítricos… liberan entre 0.3 y 1.4, es decir, entre cuatro y veinte veces menos3.

La carne, los huevos y los lácteos representan el 83% del total de emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la alimentación europea. En comparación, las frutas, verduras, legumbres y frutos secos sumados representan un 4%, los cereales otro 4% y los tubérculos un 1.5%. El 7.5% restante proviene de aceites y bebidas5.

 

Emisiones de gases de efecto invernadero por tipo de alimento en la UE – Our World in Data

 

Según las Naciones Unidas, la ganadería y la piscicultura liberan alrededor de un 14.5% del total de emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, en comparación con un 13% de emisiones derivadas del transporte. Es decir, el consumo de carne, pescado, huevos y lácteos contribuye más al calentamiento global que todos los coches, aviones, barcos, camiones y trenes sumados6.

 

La pesca, un desastre ecológico

La Organización de las Naciones Unidas asegura que tres cuartas partes de las zonas de pesca en el mundo están sobreexplotadas o severamente empobrecidas debido a la sobrepesca7. Hoy en día se pesca sobre todo mediante redes masivas nada selectivas que causan que, junto con los peces capturados, también se capture animales de especies que no son un objetivo. Se estima que cada año se mata a más de 300.000 delfines, ballenas y belugas como daños colaterales de la pesca8.

La mayoría de peces criados en piscifactorías son alimentados con harina de pescado obtenida de cantidades enormes de peces pequeños pescados en los mares y océanos, lo que acelera significativamente su proceso de extinción9.

Un estudio reciente llevado a cabo en el Océano Pacífico en un área de 1.6 millones de km2 estima que un 46% del peso total de los desechos marinos recolectados corresponden a redes de pesca, mientras que la mayoría del 54% restante se compone también de otros materiales de pesca. Las botellas, tapones, bolsas y pajas de plástico sólo representan un 8%10.

 
Fuentes:
    1. Bar-On, Y. M., Phillips, R., & Milo, R. (2018). The biomass distribution on Earth. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(25), 6506-6511.
    2. www.iucnredlist.org/search
    3. Poore, J., & Nemecek, T. (2018). Reducing food’s environmental impacts through producers and consumersScience, 360(6392), 987-992.
    4. Weber, C. L., & Matthews, H. S. (2008). Food-miles and the relative climate impacts of food choices in the United States. Environmental Science & Technology.
    5. Sandström, V., Valin, H., Krisztin, T., Havlík, P., Herrero, M., & Kastner, T. (2018). The role of trade in the greenhouse gas footprints of EU diets. Global Food Security, 19, 48-55.
    6. www.fao.org/news/story/en/item/197623/icode/
    7. www.un.org/press/en/2010/sea1933.doc.htm
    8. wwf.panda.org/discover/knowledge_hub/endangered_species/cetaceans/threats/bycatch/
    9. IUCN. Durabilité des aliments pour le poisson en aquaculture : réflexions et recommandations sur les aspects technologiques, économiques, sociaux et environnementaux (2017).
    10. Lebreton, L., Slat, B., Ferrari, F. et al. Evidence that the Great Pacific Garbage Patch is rapidly accumulating plastic. Sci Rep 8, 4666 (2018).
 
Para saber más:

www.ourworldindata.org/environmental-impacts-of-food — Información sobre el impacto ambiental de diferentes tipos de alimentos

– Documental Cowspiracy sobre el impacto ambiental de la ganadería en Netflix o en YouTube

– Documental Seaspiracy sobre el impacto ambiental de la pesca en Netflix

 
 

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